04
- octubre
2018
Posted By : admin
AlKostat :: Receta ::

Subiendo por una escalera antigua de las de piso señorial del Eixample, junto a la entrada de la Fábrica Moritz, llegas al Alkimia. Una cocina muy a la vista, y unas cuantas mesas delante. Un poco más lejos de la cocina, pero al lado del Alkimia, el AlKostat, una versión “sencilla” de la cocina de Jordi Vilà (que también encontrará en Vivanda, que asesora). El Alkimia es donde probar alguno de los menús degustación (o la carta) para conocer a fondo hasta dónde llega el nivel y sofisticación de este cocinero, con platos de raíz tradicional pero complejos y evolucionados. Tiene una estrella michelin y seguramente se merecería una segunda. Al Alkostat, en cambio, la apuesta es más desnuda (al principio se hacía llamar unplugged, de hecho), de platos más clásicos o de producto en su esplendor. Carnes y pescados a la brasa para que destaquen sólo ellos solitos. Y a un precio más contenido que el Alkimia.

Como decía hace poco del Bardena, es uno de los lugares donde iría con ojos cerrados, sabiendo de antemano que comeré fantásticamente. Y que me costará decidirme a la hora de escoger …

El arroz

La carta es una de esas para probarlo todo. Así que una buena forma que tengo para empezar a decidir qué comerás es pivotar la elección sobre uno de los grandes arroces que hacen. Puede probar uno de los clásicos del antiguo Alkimia, el de la calle Industria, el arroz de ñoras con cigala.

O una señora sartén de salmonetes a la brasa con endibia.

Platos y platillos para picar y compartir

Es una buena idea la de ir escogiendo platillos para compartir, que servirá para probar más cositas. Me gusta eso de encontrar platos sencillos, de la cocina de siempre, que sé que si pido los comeré como probablemente no los haya probado (de bonos). Tienen por ejemplo una judía con patata (que no he pedido -todavía-), que es un plato difícil de ver en restaurantes pero bastión de la cocina casera. O unos macarrones de asado que cantan gloria por todos los lados:

Los calamares a la romana es otro plato para repetir. Con cebolla, mayonesa y lima, qué maravilla, los mejores que he engullir.

Además de los clásicos que van repitiendo (y modificando ligeramente: mirando fotos, la croqueta césar ha ganado una lechuga que la envuelve para comerla como un taco vegetal) hay que perderse las estrellas fugaces, con productos de temporada. En la última visita, por ejemplo, en agosto, los buenos tomates reclamaban ensalada y nos propusieron una de tomates sensacionales de la mano de una fantástica pularda escabechina:

la brasa

Productos de primera hechos a la brasa tal como toca (y con algún agregado bien encontrado, como el pilpil de espárragos de la foto de abajo). Para esta parte de la carta es donde se puede hinchar, si tiene ganas, lo que pagará al final. El producto es de primera, pero se paga. Y sabrás que está bien hecho. Además del ejército de cocineros que desfilan por la cocina, al Jordi Vilà siempre lo he visto paseando, entre las órdenes al equipo y los fogones. Que siempre está bien que la cabeza esté y no lo delegue mientras se dedica a otras cosas.

Y de postre …

Flan!

Esté al AlKostat / Alkimia oa Los Casals (restaurantes con bastantes cosas en común, sus cocineros habían empezar juntos hace muchos años en Barcelona y tienen una cierta sensibilidad o filosofía similar) el flan siempre es una opción ganadora a la hora de pedir los postres, bien acompañada de una pareja láctea que va variando.

También nos han gustado mucho el tiramisú, de vicio, o un postre que debes encargar con antelación, el souffle de cítricos.

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