26
- agosto
2018
Posted By : admin
"Cuando llega la penumbra", Jaume Cabré
Un pequeño prólogo, antes de hablar del libro: hace tiempo que soy consciente de que leo poco, mucho menos de lo que solía hacer y sólo recupero un poquito el ritmo en épocas de vacaciones. La idea positiva de leer la tengo siempre encima, flotante, pero el móvil y las series de televisión, tentaciones más inmediatas, no me dejan acercarme. He necesidad la entrada de un factor externo, ser padre, para dar más argumentos a la necesidad de leer y no dejarlo arrinconado como los últimos años. Mi hijo todavía es muy pequeño (4 meses cuando escribo esto) para captar muchas cosas, pero quiero que empiece a acostumbrarse a ver a sus padres leyendo, que lo que vea en casa seguro que le influye. Dejando de lado que leer en catalán me ayudará a refrescar léxico, que lo tengo un poco tieso, y tengo ganas de transmitir palabras bonitas a mi hijo.

Cuentos acompañados de muerte

El epílogo de este “Cuando llega la penumbra” se puede leer sin peligro de spoilers. El Jaume Cabré nos cuenta los criterios para confeccionar un buen libro de cuentos. Hay cuentos que le van naciendo entre novelas, otros mientras las escribe; entre todos tiene que hacer una elección y buscar un hilo conductor que los una, sea temático, o de tono. Él explica la metáfora del entrenador de fútbol que dispone los 11 jugadores que cree mejores y en la posición donde cree que rendirán más. En el camino de hacer la alineación, terminan en el equipo titular algunos jugadores inesperados y en caen otros que parecían fijas. En esta recopilación, la muerte plana por encima de todos los cuentos. Incluso en algún que parece terminar poco teñido de sangre, no hay que sufrir: esto acaba arreglándose más avanzado el libro.

Hay cuentos bien largos (alguno que se divide en varios relatos) y otras de fugaces. Es el caso de Poldo (uno de los relatos no inéditos del libro), que en 7 páginas nos cuenta la historia de’n Poldo Blasi y Calpena, un ladrón de corderos en el Pallars Sobirà. En un espacio tan corto le basta el Cabré para entusiasmarme explicando quién es el Poldo, qué hace, cómo lo pillan, como lo matan, como vive su vida bajo tierra y como el trata la vida después de muerto.

Me gusta mucho como escribe el Cabré, de una manera muy fluida, rica, que te hace entrar en la historia sin hacer atención excesiva al cual se dice para poderse centrar en que pasa. Y lo que pasa son hechos extraordinarios: personas que se quedan tan embelesadas con un cuadro que acaban entrando, asesinos a sueldo que miran la muerte de una manera absolutamente profesional y fría y escritores de novelas de asesinos donde se desdibuja la frontera entre ficción y realidad. Alguna vez me encontraba desubicado, sobre todo al parar algunos días y recuperarlo a medio cuento, pero hay que confiar en el autor: todo acaba poniendo en su lugar y aún mejor encajado de lo que podríamos planear.

Me he puesto en la lista de futuras lecturas el “Viaje de invierno”, otro libro de cuentos que hizo el Cabré 2000.

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