26
- agosto
2018
Posted By : admin
Elogio desmedido de la tercera temporada de Twin Peaks

This is, excuse me, a damn fine cup of coffee“Era una de las frases marca de la casa del protagonista de Twin Peaks, el agente del FBI Dale Cooper en la emisión original de la serie. 25 años después se ha hecho una tercera temporada y el aroma del buen café ha ido devolviendo el espíritu de la serie y del Dale Cooper, paulatinamente.

Todavía no salgo de mi asombro de lo que ha pasado con esta tercera temporada de Twin Peaks. No lo digo desde la euforia de ver el último capítulo, considero sinceramente desde hace semanas que estos episodios son la mejor temporada de una serie de la historia televisiva. Dicho desde el filtro de mis gustos personales, evidentemente. Los Sopranos, The Wire y Carnivale de mi podio tiemblan: ninguno tiene una temporada que me haya hecho disfrutar más que esta. El global de la serie puede perder por la segunda temporada, que sin el Lynch bajó mucho, pero es que esta tercera es tan buena que incluso revaloriza las historias anteriores y te hace ganas de repasar de nuevo.

Se ha juntado la vertiente más “Expediente X” que aportaba Mark Frost con el modo de explicar de David Lynch para construir una barbaridad de 18 capítulos de una amplitud y profundidad espectacular. Es bastante inaudito que un director de cine del nivel del Lynch se tire a hacer una serie y dirija todos los capítulos (no lo hizo en el original) y pueda decidir la dimensión exacta de la temporada. Tuvo que negociar y en algún momento parecía que no se haría el retorno, pero benditos sean los señores de Showtime para permitirle hacerlo tal como lo tenía en la cabeza.

Fans de Twin Peaks contra fans de Lynch

Mientras he ido viendo la serie, he disfrutado leyendo el que se opinaba en foros (aunque más que opinión me interesaban las teorías que interpretaban que pasaba y se fijaban en pequeños detalles que la mayoría habíamos pasado por alto). He visto que había un par de bandos: los fans de Twin Peaks, la serie original, el pueblo, los personajes, la tarta de cerezas, y los fans de David Lynch y su cine de apuestas surrealistas. No son grupos excluyentes. Pero se veía claro que el segundo grupo, los fans del cineasta han disfrutado desde el minuto 1 de la temporada. Los otros se han quejado de la transición, del que se ha tardado en llevar la acción hacia los lugares y personajes de siempre. Han acabado disfrutando, y mucho, pero el viaje se les ha hecho más pesado.

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Gordon Cole, FBI

En el fondo lo entiendo. Lynch no es un director para todos los públicos: hace apuestas narrativas que no son las más fáciles. Complica la interpretación, negándose al camino recto. Ahora, si entras, si te convences que vale la pena hacer el esfuerzo, encuentras una gran recompensa. Y en este caso valoro positivamente la apuesta de no volver a hacer lo más sencillo: que era resituarse en el pueblo de Twin Peaks, 25 años después y sólo ver cómo los personajes habían ido cambiando. Incluso parecía a los primeros capítulos que su personaje hacía una metareferència diciendo que no entendía nada!

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En general, la serie es un caramelo para los fans del Lynch en la que podría ser su última obra (al cine al menos parece que no volverá). Es inevitable ver referencias a toda su cinematografía, desde el inicial Eraserhead, a las últimas Mulholland Drive y Inland Empire. Incluso a veces parece que haya personajes de sus filmes que convivan en el mismo universo que Twin Peaks (el homeless de Mulholland Drive no queda muy lejos de los woodsmen de TP). No sólo los filmes: cortometrajes sus parecen profetizar aspectos de la serie.

También ha habido buena comida por los fans de la serie original con el retorno de muchos de sus personajes. Incluso el de un personaje elíptico de las primeras temporadas como es la Diane, el asistente personal del Dale Cooper, que no llegábamos a ver nunca. Algunas reapariciones han sido especialmente emotivas, de actores que han muerto desde que grabaron su participación en la serie, como el Miguel Ferrer (que está fantástico haciendo de Albert, el Sancho Panza del Gordon Cole) o la Log lady, que ya se la ve muy enferma en pantalla.

Volver a hacer historia televisiva

Si la primera temporada fue historia de la televisión, para aportar una nueva manera de hacer series, esta tercera lo ha vuelto a ser, rompedora como pocas. Creo que es la serie que he visto que pide más esfuerzo al espectador. En una época en la que lo habitual es simplificar para dar todo masticado y fácil de digerir, han venido los señores Frost y Lynch para presentarnos 18 capítulos que no se entienden fácilmente. Muchas cosas no parecen tener sentido: muchos las han despreciado hablando de las ínfulas de director de vídeo-arte del Lynch y de sus seguidores, que van de listos. En la serie ha hecho falta dedicarle energía: ver los capítulos, reveure’ls, comentarlos, leer teorías de la gente que no ha pasado por alto pequeños detalles y que lo ha ido ligando con las dos temporadas, la pelicula película (Fire walk with me) o los libros sobre la serie de Mark Frost. Al final, sorprendentemente (por la magnitud de las cosas) todo iba encajando poco a poco y tomaba sentido. Recuerde lo de Lost, de ir recopilando pistas de lo que podía estar pasando pero que al final no había solución posible que lo pudiera hacer encajar? Pues aquí todo el tiempo (ayuda que sea una temporada cerrada y no un chicle que vas estirando como Lost) había un plan maestro que marcaba el que se tenía que explicar. Dosificado y distorsionado de la manera que han decidido el dúo Frost / Lynch.

El enano que se convierte en árbol

El enano que se convierte en árbol

Cada capítulo está trufado de detalles, muchos tienen sentido en la historia general, otros no, pero sirven para generar nuevas teorías de qué está pasando. Cada lunes, después de ver el capítulo, corría a abrir el foro de Twin Peaks en Reddit y leer lo que se comentaba y como la gente ataba cabezas. Muchas de las teorías que surgieron a medida que avanzaba la serie se acabaron cumpliendo. Y otros no, pero estaban tan bien construidas que entusiasmaban.

Otro de los adjetivos que la distingue del resto es imprevisible. Antes de ver cada capítulo no tenías ni idea de lo que pasaría. Puedes intuir ciertas cosas, pero no sabes ni cuando ni cómo pasarán. El cuando también es importante: otro valor diferencial de la serie es el tempo. Lo que no se hace mucho o nunca en las series: explicar las cosas con calma, sin prisa. Hechos que muchos fans querían ya, pero que el dúo Lynch / Frost no tenían prisa en hacer avanzar. Sólo con como estaban rodadas muchas escenas ya se notaba este tempo diferente: conversaciones entre personajes que pasan lentamente, uno habla, el otro lo mira, reflexiona, no contesta, silencio incómodo de muchos segundos. Esto tensiona el espectador, poco acostumbrado a estos tiempos “muertos”. Especialmente celebrado fue el momento de la escena de un señor barriendo el suelo durante minutos.

Incluso estas escenas generaban interpretaciones!

Un artículo fabuloso que leí en Vox sobre el capítulo 5 hablaba de ello. Su subtítulo: “Nada pasa en este episodio. O tal vez pasa de todo. En cualquier caso, es un placer “. Es fantástico como el crítico de televisión que escribe el artículo explica cómo su trabajo cuando hace reseñas de capítulos consiste en ir separando los momentos importantes del capítulo, ligándolos con pasados, hacer predicciones de lo que puede pasar. Y con Twin Peaks se encuentra que muchas escenas que en las otras series descartaría por tangenciales aquí también cuentan, y mucho, porque mucho del placer de visionar Twin Peaks radica en estas escenas aparentemente intrascendentes.

También es muy buena lectura una charla en el NY Times entre dos críticos después de ver el episodio 16. Uno de ellos pone claramente el valor del retorno, no dando el que todo el mundo podía esperar: “Por supuesto que me encanta la serie original y los personajes. Pero lo que he disfrutado más no ha sido cuando El regreso ‘me ha hecho decir’ ay, que bonito volver a ver ‘sino, cuando me ha hecho decir, una y otra vez,’ wow, eso no lo he visto nunca “. También comentan lo que se decía en el párrafo anterior sobre las escenas tangenciales, haciendo mención a la aparición puntual de un Michael Cera que hace de Marlon Brando reencarnado.

Surrealiiiiiiiiiiiiiiismo

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Hacer las cosas al estilo Lynch supone que tengas dos actores de la serie original que no aparecen como Michael J. Anderson (el enano) o David Bowie (por razones obvias), vuelvan convertidos en un árbol con una especie de cabeza en el primer caso y en tetera gigante el segundo.

Significa apostar por una estética que bebe del surrealismo y de la obra de pintores como Magritte (fotomontaje de abajo, visto en Reddit, que compara obras del pintor y fotogramas de la tercera temporada).

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Magritte de pato

Sin olvidar la excepcional capítulo 8 de la temporada. Una locura que detiene las tramas principales para hacer un flashback gigante que nos cuenta los orígenes del mal desde el interior de una explosión nuclear y que merecería estar expuesto en el MOMA.

la comedia

Aunque no lo parezca, en un mundo de habitaciones rojas con gente que habla al revés, de dobles malvados, agentes del FBI y violencia muy gráfica, la comedia ha tenido un papel central en este retorno. Es un poco spoiler (del primer capítulo, vaya), pero necesito explicarlo: Dale Cooper vuelve en una versión imbécil de sí mismo. Aterrizado en el mundo, como si todo fuera nuevo, sin recursos, incapaz de nada más que repetir frases que pronuncia la gente, genera una gran cantidad de momentos cómicos. Las escenas en el casino ( “Call for help”, Mr. jackpots) son antológicas.

Hay más personajes hilarantes, como los Mitchum Brothers, o el colocado Jerry Horne, pero el que se lleva la palma (aparte del Cooper tonto) se le reserva Lynch por sí mismo: el agente Gordon Cole y su sordera son una maravilla del humor más básico y directo. La cara impasible, el hacerlo todo lentamente y el no darse cuenta de mucho (o de hacerlo ver, que a menudo se plantea la duda de hasta qué punto quiere parecer sabio despistado).

Hablaba de humor básico, directo, pero también ha habido lugar para otros humores. Me ha intrigado especialmente la trama que protagoniza Tim Roth, que rompe un poco el tono de la serie para coger un punto (en como está rodado, en los diálogos) de Tarantino. Todavía no tengo claro si es homenaje o parodia, pero el final de su historia es glorioso.

la música

Una de las controversias del retorno han sido las escenas musicales. Actuaciones en el Roadhouse casi cada capítulo que mucha gente veía como innecesarias y que le sacaban tiempo al capítulo de explicar más cosas. Los que le encontramos todas las gracias, vemos actuaciones que ayudan a poner el tono anímico o que daban pistas con sus letras. Muchas actuaciones venían trufadas con conversaciones en el bar que parecían absolutamente descontextualizadas de las tramas principales. Pero pronto hubo quien empezó a hacer teorías y relacionar lo que pasaba con uno de los personajes, que no se sabía muy bien a qué mundo era.

Centrándonos en el factor puramente musical, es todo un gusto la selección de intérpretes que han hecho: Chromatics, Sharon Van Etten, los Nine Inch Nails, uno de los personajes, el James (reinterpretando un hit de la serie original) o un tal Edward Louis Severson III, que en realidad es el nombre real del Eddie Vedder.

A mí me gustó especialmente la canción de los Chromatics que ligaba mucho con el mundo Julee Cruise de la primera.

Veo la serie si no he visto las anteriores temporadas?

Una pregunta habitual de los que quedan curiosos por los elogios. Está claro que debe haber un buen barrera de entrada para que la serie no ha tenido el eco que se merece. Ni en cifras de audiencias ni en eco a redes sociales (en mi timeline de Twitter brillaba por su ausencia) y más enfrentándose los lunes a Juego de tronos. Es posible ver la temporada y disfrutarla sin haber visto las anteriores … pero creo que se disfrutará menos.

La opción ideal es haber visto las dos temporadas y la película, Fire walk with me. Que parece que no, pero es especialmente importante por lo que pasa en la tercera temporada. Si encuentra la versión que intercala las escenas inéditas, aunque mejor que mejor.

En mi caso, había visto las temporadas hacía muchos años y no las tenía nada frescas. Veía imposible volver a ver todos los episodios y aproveché para ver un resumen de una hora (que comprimía las dos temporadas y el film) y más tarde voy revisionar la película. Me quedaron muchas escenas y personajes que no recordaba de nada, pero ir leyendo interpretaciones después de cada capítulo ya me compensó la información que me faltaba.

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