02
- junio
2018
Posted By : admin
Kantaro, el empleado goloso. Un loco por los dulces

A Netflix hay buena comida para los que nos gustan los productos audiovisuales dedicados a la gastronomía. Películas, series, documentales, un poco de todo. Comprado de fuera y también de producción propia (como la aclamada Chef ‘s table). Hay una subvariant que son los productos audiovisuales japoneses, que nacen con el tono particular de la cultura nipona: puede encontrar hace meses series como Midnight dinner, ficción con la gastronomía de protagonista, como nexo de unión de los personajes que transitan por episodios. O Gourmet samurai, historias de un abuelo apasionado por la buena comida. Ay, como reconforta un buen ramen!

Pero quería hablar de la última incorporación, “Kantaro, el empleado goloso“, Basada en un manga,” Saboriman Ametani Kantaro “, que nos cuenta la historia de un ingeniero informático que decide cambiar de trabajo para ser vendedor de libros. El motivo es absolutamente reivindicable: poderse escaquearse a media jornada laboral para ir a probar los mejores dulces de Tokio. Veo el protagonista y me siento alma gemela: ve que tiene que ir a cierta zona y comienza a planificar mentalmente a qué lugares puede ir a jalar en función de la base de datos gastronómica que tiene almacenada en su cabeza.

Kantaro, regando con jarabe

Kantaro, regando con jarabe un anmitsu

La serie tiene el punto ido de la olla que se puede esperar de cualquier producción japonesa (el protagonista que se transforma por momentos en algunos de los alimentos) pero es a la vez una manera diferente de presentar información gastronómica real y relevante. Además de una historia de ficción, “Kantaro, el empleado goloso” también es una fantástica guía por Tokio de los dulces y de las pastelerías más tradicionales y reivindicables, especializadas en platos concretos. Mira si me gusta la serie que es capaz de hacerme ganas de probar algunos postres que a priori no me interesa mucho o nada: al tercer capítulo, por ejemplo, el protagonista es el mamekan, un bol con judías rojas sobre cubos de agar (gelatina que se hace con diferentes tipos de alga), regado con jarabe por encima.

Imagen del manga Saboriman

Imagen del manga Saboriman

Comer dulces japoneses en Barcelona

Es probable que le pase como a mí, que sea ver la serie y tener ganas de postre japonesas. No se preocupe: una guía rápida de urgencia !!

  • Takashi Ochiai: el veterano de la pastelería japonesa en Barcelona (desde 1983!). No hay que perderse los mochis o las delicias con té verde. Y otras especialidades, como el Montblanc, que es el protagonista del último capítulo de la 1ª temporada de Kantaro!
  • Mr. Kakigori: en sus tiendas de Poblenou y Gracia podrá probar un kakigori, especialidad protagonista del segundo capítulo de la serie. Son helados hechos a partir de hielo rallado.
  • Usagui: una tetería japonesa para tomar tés de aromas niponas combinados con pastelería, de mochis pasteles de té verde, y con curiosidades como los panes de melón rellenos de helado!
  • Honey B: una pastelería (los del Mosquito bar) donde se mezclan especialidades de aquí con otros de asiáticas como los mochis o los dorayakis, los pastelitos llenos de pasta de judías popularizados aquí por Doraemon.
  • Niji: obrador especializado en mochis. De tradicionales y de más creativos, como el de tiramisú! No protagonizan ningún capítulo de Kantaro pero si que salen Y estos son uno de los dulces japoneses más internacionales.

Dorayaki!

A Kantaro no hay ningún capítulo dedicado a los dorayakis, pero esto tiene remedio. Hay una película de 2015, “Una pastelería en Tokio” que vale la pena recomendar. Un hombre regenta un pequeño local que vende dorayakis, sin demasiado éxito. Se cruzará en su vida una abuela que le enseña los secretos para hacerlos increíbles (buenos ingredientes y mucha paciencia). Es bastante probable que al terminar de verla os entren ganas de comer un buen dorayaki. Tan al Takashi Ochiai como al Honey B que he comentado antes en encontrará!

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