24
- diciembre
2018
Posted By : admin
OZ – Review

Cuando no hay manera de seguir las series nuevas que quieres seguir, no está mal renunciar a estar al día y aprovechar el tiempo disponible para ver algún clásico pendiente. De los de HBO tenía ganas hace tiempo de ver Oz, difícil de encontrar y que finalmente incorporaron a la (desastrosa) app de HBO. Tiene su lugar en la historia, al ser la primera de estas series de episodios de una hora que produjo HBO, que posteriormente elevaría el listón con otros nombres como los Soprano o The Wire. Nos cuenta la historia de los presos de una cárcel que tiene un módulo conocido como Oz, donde a menudo se intenta probar nuevas tácticas con los reclusos. De éxito bastante modesto.

Rompedora e imperfecta

Ha pasado tiempo desde que se estrenó el año 97 y se le notan los años (bastante más que a otras series inmediatamente posteriores como los Soprano), sobre todo a nivel visual. Pero hay que valorar mucho el efecto rompedor en muchos aspectos, como esto de no dejar ningún personaje como seguro. Lo habitual de una serie es que te presentaba diferentes personajes y sabías que podías conectar con los principales, porque tendrían mucho recorrido. A Oz, si te descuidas, ya estás muerto. Me gusta esta incertidumbre de no saber qué personaje morirá en el próximo capítulo. Porque realmente, el ritmo de muertes es trepidante. También hay que decir que alguna bordea lo que se conoce como jump the shark (la escena tan pasada de vueltas que se carga la credibilidad de una serie), como la escena de las uñas del Beecher.

Hay un personaje que hace las funciones de narrador y que intenta explicar y contextualizar lo que pasa en la cárcel, adoptando a veces tonos filosóficos y trascendentales (equiparándolo con tragedia griega, por ejemplo) que a veces encajan bien pero a veces quedan un poco forzados. También hay innovaciones curiosas, como los clips musicales en la quinta temporada, donde a medio capítulo vemos dos personajes que se llevan a matar (Vern & Beecher), colaborando juntos en un número musical. Eso me gustó mucho. En la última temporada estas voluntades de romper un poco el ritmo de serie normal ya perdían un poco el norte; para mí ha sido la temporada más floja, con diferencia.

El gran acierto de la serie es hacerla coral, no centrarla en unos pocos personajes (por mucho que hay categorías y algunos tienen más minutos de pantalla) y tener tiempo para coger cariño a muchos personajes que tarde o temprano acabarán asesinados por otro recluso. Son tantos personajes los que pasan por las seis temporadas que hay un trabajo divertida de ir encontrando actores que más tarde han salido en otras series. Es un no parar: desde el nazi Vern (el profesor de batería de Whiplash), al Adebisi (el Eko de Lost), una de las polis que es Edie Falco (la mujer del Soprano), el Tio Salamanca de Breaking Bad … hasta los últimos capítulos con la sorpresa de un Bobby Cannavale (Boardwalk Empire) con mucha pluma.

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